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jueves, 16 de agosto de 2018

Ese día te noté a mi lado

Supongo que hasta que no crezca un poco más, endurezca sus rasgos y pierda esa risueña cara, me seguirá recordando a ti.

Era su cumpleaños y él pura energía. No cabía en su piel de la emoción, como cualquier niño a la tan corta edad de cuatro años. Ni dejaba al resto, ni paraba él de hablar. Todos disfrutaban de esa brisa de alegría en forma de sonrisa infantil en una familia que siempre ríe, por muy malos que sean los momentos. Y yo lo hacía el doble, porque no podía evitar ver tu mano sobre él. Un niño que no te recordará, que no te amará, que no te llamará tata; pero uno que te tuvo, que te amó y amaste, y al que cambiaste para siempre.

sábado, 23 de junio de 2012

Aquí y Allí

Hoy despertó en un mundo extraño. Allí, hace una década, no fue tan cauteloso. Allí, años atrás, no antepuso la lógica y la amistad a la locura y el romanticismo. Allá maduró antes, aunque no más que aquí, ni mejor. Allí su primer beso se adelantó a un sucio cuartucho del laboratorio de ciencias. Menos bucólico que el atardecer en la playa de acá, sí, pero prematuro, como casi todo todo lo demás allá. Allí dejaron su amistad sin fin a un lado, abrazando aquel nuevo “ellos” con fecha de caducidad.

domingo, 19 de febrero de 2012

Me había levantado tarde aquella mañana

Me había levantado tarde esa mañana. Quedaré luego, ahora toca dormir, me repetía. Con aquel escudo de telas sobre mi cabeza, el tiempo voló. El despertador no dejaba de sonar, pero en mi refugio nada se oía. Único era el sonido acompasado de mi respiración mientras pretendía hacer ver que dormía. Beso aquello que entre mis manos sostengo, eso que tenía junto a mí cuando Morfeo me acogió entre sus brazos. Que tan lejos me transportaba aquel minúsculo objeto, sólo yo podía saberlo. No hacia falta mirarlo, sólo recorrerlo entre mis dedos, para poder verlo en mi mente con todo detalle. Tuve que alejarlo de mí para evitar volver a besarlo. ¿Qué iba a conseguir con ello? Robarte tu atención, quizá, por un momento. Ese objeto estaba de algún modo conectado a ti. Bajo su peso podía sentirte. La silueta me recordaba a la tuya, sin duda. Nieve, tan frío como la nieve me pareció en ese instante, con tal recuerdo, que lo alejé de mí. Que mi mano no reaccionara a mi orden tampoco me extrañó. Tan atraído hacia mí debía sentirse aquello que guardaba en mi puño como yo me veía hacia ti. Corto sueño el que tuve. Fue tan solo un segundo, el que tarde en dormirme y despertar, pero la sonrisa había vuelto a a mí.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Múltiple personalidad

He sido un alienígena de una extraña raza albina, pero de piel artificialmente oscura, caballero de una antigua orden aún sin fundar. He sido un jovenzuelo rico y malcriado que no sabía qué bando elegir ni a quién proteger. He sido un ídolo de masas fanáticas y víctima de un genocidio. He sido maorí y asesino a sueldo. He sido el anciano consigliere de un padrino prematuro. He sido director de una agencia federal y terrorista, a su vez. He sido el más poderoso de los magos, y el más despistado también. He sido discípulo de un antiguo arte olvidado. He sido cazador, artista de lo arcano y de ojos dorados. He sido aprendiz de brujo en una torre y prisión de marfil. He sido mellizo sin saberlo, aún cuando compartía mentor con mi hermano.

Soy un noble capitán, atípicamente rebelde, maestro y aprendiz. Soy un ciego y portador de un pasajero oscuro en el más tenebroso de los mundos. Soy un niño con incontinencia verbal y memoria eidética, operador y guía de sus compañeros.

Seré un desdichado bardo maldito en cuerpo canino. Y seré de nuevo aquel líder terrorista que busca incansable la hegemonía de los de su especie.

He sido, soy y seré todo lo que ansíe, cuando y como me plazca. Todo es posible bajo mi icónica pluma de teclas, mi binaria tinta y mi pergamino punteado. No hay nada imposible en el paradisíaco mundo de la gran red, donde historias de perspectivas tan dispares se encuentran y entrelazan en perfecta armonía. Nada escapa a la imaginación del que tiene algo que contar.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Miedo a recordar

Tengo muchas, muchas lecturas pendientes. Algunas incluso imperdonables. Un ejemplo claro de ello es El Gen Egoísta, del brillante Richard Dawkins, el cual tengo a medio empezar. Es un tipo que me apasiona, tanto en las intervenciones públicas a las que he tenido acceso, como en sus textos divulgativos. Esta obra no sólo es su ópera prima, sino que yo diría que la más importante de su carrera por sus pioneros planteamientos y por sentar la base de su crítica prosa. Pero además, en aspectos más respectivos a mi persona, el libro versa sobre evolución y comportamiento, que podría declarar, sin temor a equivocarme, que son los dos pilares que asientan mi yo científico. Atendiendo a todo lo anterior, ¿qué diantres estoy haciendo que aún no acabé semejante joya?